EL CARNET POR PUNTOS

El carné por puntos, realidad en menos de un año
Cuenta atrás en las carreteras
Resta puntos, pero no es un juego. Te deja sin saldo y no es un teléfono móvil. Es el carné por puntos, una polémica iniciativa que, en Europa, ha logrado reducir en más de un 30 por ciento los índices de siniestralidad en carretera. Ahora, por fin, llega a España.

Faltan pocos días para que el Ministerio del Interior anuncie el modelo de carné por puntos que se implantará en España, y la expectación es enorme. Han sido muchos los años de espera (en algunos países de Europa se aplica desde hace más de una década) y nadie, ni en las filas del Gobierno ni en las de la Dirección General de Tráfico, se atreve todavía a aportar datos concretos sobre una iniciativa que es una incógnita en su forma, no en su fondo. La medida supondrá una auténtica revolución para nuestro permiso de circulación: si nos lo retiran por acumulación de infracciones, sólo se podrá recuperar a través de una nueva prueba o examen. Será el fin de la licencia de conducción perpetua, pero ¿en qué consiste realmente el nuevo sistema? ¿Cómo nos afectará?

En palabras del propio ministro del Interior, José Antonio Alonso, “el carné por puntos no será más que un crédito que la sociedad otorgará a cada conductor. Gracias a este sistema de tramos, entre la sociedad y el individuo se establecerá un vínculo contractual que deberá ser cumplido o, de lo contrario, podrá originar la anulación del contrato; es decir, la pérdida del permiso de circulación”. Y tan clara es su definición como su objetivo: “Desarrollar una nueva cultura y una conciencia de la seguridad en el tráfico vial que ha funcionado en otros países”, argumenta el responsable socialista.

Sistema de puntuación
Nuestra futura licencia de circulación parte de una premisa básica: las infracciones son acumulables. Ningún conductor podrá saltarse las normas de circulación sin exponerse a sufrir, tarde o temprano, una sanción ejemplar, superior a las contempladas actualmente en la Ley de Seguridad Vial. Actuaciones como conducir en estado de embriaguez, no llevar puesto el cinturón de seguridad o circular sin las luces reglamentarias acarrearán, además de la correspondiente sanción económica, una inmediata penalización en puntos. Pero, ¿cuál? ¿Con cuántas sanciones se perderá el permiso de circulación?

En España, cada día fallecen en accidentes de tráfico 16 personas y 450 resultan heridas. El nuevo carné por puntos nace, según Alonso, con un objetivo claro, salvar el mayor número posible de vidas, y con una importante misión, perseguir al reincidente.

Por lo que ya sabemos, nuestro carné por puntos no sumará tantos, sino que los restará, tal y como ocurre en Francia. El director general de la DGT, Pere Navarro, considera que “no hay por qué cambiar un sistema que ya funciona estupendamente en un país tan próximo al nuestro. No se trata de inventar”. Así, cada conductor dispondrá en España, casi seguro, de un total de 12 puntos (algunos países, como Italia, tienen hasta 20), que irá perdiendo a medida que cometa infracciones. De menor confianza, incluso, gozarán los automovilistas noveles. Éstos, desde su estreno al volante, contarán con apenas 6 tantos de margen. Una sola falta seria bastará para agotar sus posibilidades de conducción.

Todas las infracciones, no obstante, no penalizarán del mismo modo. Según los expertos que actualmente estudian la implantación de la iniciativa en España, el carné por puntos distinguirá –como mínimo- entre tres grados de transgresión de la Ley de Seguridad Vial. Como faltas “muy graves” figurarán, por ejemplo, el exceso del límite de velocidad en más de un 50 por ciento, la circulación con una tasa de alcohol superior a la permitida, la conducción temeraria o en sentido contrario, la fuga en caso de accidente con heridos o, para los transportistas, el exceso en más de un 50 por ciento de los tiempos de conducción y la reducción de más de un 50 por ciento del tiempo de descanso. Todas estas violaciones de la ley supondrán inmediatamente la pérdida de entre 6 y 8 puntos.

Por su parte, las infracciones catalogadas simplemente como “graves” acarrearán una reducción de entre 3 y 6 puntos (todavía está por determinar cada una). Esta penalización llegará en los casos de conducción negligente por distracción o desatención, por lanzamiento de colillas, por exceso del límite de velocidad en menos de un 50 por ciento, por no respetar la señal de Stop, por adelantamientos y cambios de dirección o sentido prohibidos o por paradas y estacionamientos en zonas peligrosas o que obstaculicen la circulación.

Ninguna infracción penalizará lo suficiente como para retirar el permiso de circulación a un conductor. Harán falta, como mínimo, dos o tres faltas graves o muy graves para proceder a la suspensión del carné de conducir.

Por último, las faltas leves detraerán únicamente entre 2 y 3 puntos, aunque, ojo, con realizar, por ejemplo, cuatro, agotaremos nuestro crédito. Y a buen seguro que prácticamente todos hemos cometido más de una vez alguna de estas infracciones: hablar por el teléfono móvil durante la conducción, no utilizar el cinturón de seguridad o el casco, pisar una línea continua o emplear indebidamente el alumbrado. ¿O no?

Una vez agotados los puntos, Tráfico procederá inmediatamente a la retirada de nuestro permiso de circulación. Esto no es nada nuevo: la normativa hasta ahora vigente ya contempla esta posibilidad, por ejemplo cuando superamos en 50 km/h el límite de velocidad establecido en una carretera. En cambio, lo inédito hasta la fecha es que, para recuperar dicha licencia, los conductores tendrán, con la nueva legislación, que volver a examinarse: bien del apartado teórico o bien mediante algún tipo de prueba que la DGT llevará a cabo. Los conductores noveles, además, tendrán que repetir la prueba práctica. Y que los reincidentes se vayan preparando, porque –tal y como ya ha señalado Alonso- “la rehabilitación será muy posterior y tendrá que ocurrir de una manera dilatada en el tiempo. Pasarán años antes de que sea posible recuperar el permiso”.

Altos cargos del Gobierno confían plenamente en el carné por puntos. Aseguran que, con él, “la siniestralidad vial se reducirá entre un 3 y un 10 por ciento en menos de un año”.

La nueva modalidad de licencia de circulación incorporará también los llamados cursos de reciclaje. Ya se emplean en otros países e intentan, además de eliminar los defectos o malos hábitos adquiridos por cada conductor, recordar las normas básicas de Seguridad Vial. En algunos Estados de la Unión Europea, como en Alemania, estas clases son incluso obligatorias como última oportunidad para conservar el carné y hasta permiten recuperar puntos a quienes deciden inscribirse en ellas de forma voluntaria. Todo parece indicar que, también en España, los cursos de reciclaje cumplirán este cometido, aunque también otra fórmula permitirá recuperar tantos: no cometer ninguna infracción en un período de dos o tres años.

Antes de que todo esto ocurra, la Administración tiene que poner en funcionamiento una nueva Ley de Seguridad Vial que posibilite la implantación en nuestro país de todas estas medidas. Una vez superados los problemas técnicos que no permitían a la DGT contar con una base de datos capaz de recoger todas las infracciones de los conductores, el siguiente paso será modificar la legislación ya presentada en el Congreso de los Diputados.

El PSOE argumenta que el carné por puntos permitirá un mayor grado de responsabilidad y autocontrol de los conductores, “lo que ayudará a salvar vidas y mejorará las pautas de comportamiento en cuanto a cautela y prudencia”.

Tan clara tiene José Antonio Alonso su medida “estrella” en materia de Seguridad Vial que ha comenzado incluso a formar a los agentes de tráfico: les ha pedido que controlen a los infractores “para que no se perciban disonancias o injusticias” y haya uniformidad en la aplicación de criterios. Pronto, en algo más de un año, podremos ver cuál será el resultado en España del ansiado carné por puntos. En casi toda Europa, la iniciativa ha conseguido muy buenos resultados. Sin embargo, tal y como advierte el presidente del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), Alfons Perona, “lo que funciona en un país no tiene por qué funcionar en otro. El nuevo sistema deberá conjugar muy bien dos factores: no ser muy blando, porque, en tal caso, si es difícil alcanzar el límite de puntos, no tendrá el efecto disuasorio esperado; ni tampoco demasiado estricto, pues podría provocar un fuerte rechazo social”. El tiempo dictará sentencia.

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